A ti que me lees...
confidente de mis angustias..
de mis dudas, de mis alegrías..
A ti que compartes mis logros y sentimientos...
Da igual quien seas..
te he dejado abierto
este rinconcito de mi corazón, y tras la pantalla
accedes a mis mas íntimas sensaciones.


Gracias por acompañarme..

sábado, 21 de mayo de 2016

Mito Celta: El Viajero Imaginario...✽


celtas proporcionaban a los muertos las armas y otros equipos que indicarían que ellos creían en otra vida posterior a la muerte. Antes del entierro, ellos cortaban también la cabeza de la persona muerta y estrellaban el cráneo, quizás para prevenir que vagara como fantasma.
Se dice que los pueblos celtas no construyeron ningún templo, y que sólo se rendía culto en el exterior, en los bosquecillos de árboles. La arqueología ha mostrado por un largo tiempo que esto es falso, con el descubrimiento de varias estructuras de templos a lo largo del mundo celta conocido. Con la conquista romana de partes del mundo celta, un tipo distinto de templo Celta-Romano denominado fanum también se desarrolló.
Una serie de relatos que aparentan religión, fueron constituidos por los celtas durante la edad de hierro.
Al igual que otras culturas indoeuropeas durante este periodo, los primeros celtas mantuvieron una mitología politeísta y una estructura religiosa. Entre el pueblo celta en estrecho contacto con Roma, como los galos y los celtíberos, esta mitología nosobrevivió al imperio romano, debido a su conversión al cristianismo y a la pérdida de sus idiomas originales, aunque irónicamente fue a través de fuentes romanas y cristianas, contemporáneas, que conocemos detalles sobre sus creencias.

☪Los Celtas abarcaban gran parte del continente europeo, pero no estaban unificados, por lo que había mucha variación en las prácticas locales de la religión celta. De los aproximadamente 300 dioses que se fueron adorados por estos pueblos, solo conservamos aquellos que tenían su equivalente romano.
La naturaleza y las funciones de estos dioses antiguos pueden ser deducidas de sus nombres, de la localización de sus inscripciones, su iconografía, y de las deidades romanas con las que han sido comparadas.
El mito de mayor antigüedad lo encontramos en los manuscritos correspondientes a la alta edad media de Irlanda, los cuales fueron escritos por cristianos, por lo que la naturaleza divina de sus dioses fue modificada.

☪El Mito originario parece ser una guerra entre dos razas aparentemente divinas: los Tuatha Dé Danann, literalmente las Tribus de la Diosa Dana que constituyen lo que se denomina los grandes dioses del panteón irlandés y los Fomoré, pueblo misterioso que aparece constantemente en la tradición irlandesa constituido por gigantes que viven en las islas que rodean Irlanda y que continuamente amenazan con invadirla sin llegar a concretarlo.
Los dioses de la Britania Prehistórica, también oscurecidos por siglos de cristiandad, llegan a nosotros por los manuscritos de Gales. Aquí existen dos grupos de lineajes de dioses; los niños de Dôn y los niños de Llyr, aunque cualquier distinción de función entre los dos grupos no está clara. Dôn, también conocida como Anna, Anu, Ana o Dana es la Diosa-madre de los antiguos celtas. En Irlanda, es la madre de los dioses, los famosos Tuatha Dé Danann. Se trata de una divinidad indoeuropea arcaica, conocida en la India con el nombre de “Anna Purna” (Ana la que provee) y en Roma como “Anna Parenna”. Es más que probable que este personaje divino fuera cristianizado bajo la figura de “Santa Ana”, madre de la Virgen María. Por otro lado Llyr es padre de un linaje de dioses, entre ellos Manannan, en la tradición irlandesa. Es una divinidad vinculada al mar, pero no es un dios del mar.

☪Los Celtas de la Galia rindieron culto a varias deidades que nosotros conocemos poco más que sus nombres.
Para los primeros celtas algunos árboles eran considerados sagrados. La importancia de los árboles en la religión celta es mostrada por el hecho de que muchos nombres de la tribu Eburonian contienen alguna referencia al árbol del tejo, mientras que nombres como Mac Cuilinn (hijo del acebo) y Mac Ibar (hijo del tejo) aparecen en los mitos irlandeses.
Los escritores romanos declararon que los celtas practicaron el sacrificio humano en gran escala lo que es apoyado periféricamente por fuentes irlandesas; sin embargo, la mayoría de esta información es de segunda mano y se basa en rumores. Existen muy pocos hallazgos arqueológicos que prueben el proceso sacrificatorio por lo que la mayoría de los historiadores contemporáneos tiende a considerar el sacrificio humano como raro dentro de las Culturas Célticas.

☪Existía también un culto al guerrero que se centraba en las las cabezas cortadas de sus enemigos.

Celtas: Merlín y El Rey Arturo...✽

 

Hace muchos años, cuando Inglaterra no era más que un puñado de reinos que batallaban entre sí, vino al mundo Arturo, hijo del rey Uther.

☪ La madre del niño murió al poco de nacer éste, y el padre se lo entregó al mago Merlín con el fin de que lo educara. El mago Merlín decidió llevar al pequeño al castillo de un noble, quien, además, tenía un hijo de corta edad llamado Kay. Para garantizar la seguridad del príncipe Arturo, Merlín no descubrió sus orígenes.

☪Cada día Merlín explicaba al pequeño Arturo todas las ciencias conocidas y, como era mago, incluso le enseñaba algunas cosas de las ciencias del futuro y ciertas fórmulas mágicas.

☪Los años fueron pasando y el rey Uther murió sin que nadie le conociera descendencia. Los nobles acudieron a Merlín para encontrar al monarca sucesor. Merlín hizo aparecer sobre una roca una espada firmemente clavada a un yunque de hierro, con una leyenda que decía:

☪"Esta es la espada Excalibur. Quien consiga sacarla de este yunque, será rey de Inglaterra"

☪ Los nobles probaron fortuna pero, a pesar de todos sus esfuerzos, no consiguieron mover la espada ni un milímetro. Arturo y Kay, que eran ya dos apuestos muchachos, habían ido a la ciudad para asistir a un torneo en el que Kay pensaba participar.

☪Cuando ya se aproximaba la hora, Arturo se dio cuenta de que había olvidado la espada de Kay en la posada. Salió corriendo a toda velocidad, pero cuando llegó allí, la puerta estaba cerrada.

☪ Arturo no sabía qué hacer. Sin espada, Kay no podría participar en el torneo. En su desesperación, miró alrededor y descubrió la espada Excalibur. Acercándose a la roca, tiró del arma. En ese momento un rayo de luz blanca descendió sobre él y Arturo extrajo la espada sin encontrar la menor resistencia. Corrió hasta Kay y se la ofreció. Kay se extrañó al ver que no era su espada.

☪Arturo le explicó lo ocurrido. Kay vio la inscripción de "Excalibur" en la espada y se lo hizo saber a su padre. Éste ordenó a Arturo que la volviera a colocar en su lugar. Todos los nobles intentaron sacarla de nuevo, pero ninguno lo consiguió. Entonces Arturo tomó la empuñadura entre sus manos. Sobre su cabeza volvió a descender un rayo de luz blanca y Arturo extrajo la espada sin el menor esfuerzo.

☪Todos admitieron que aquel muchachito sin ningún título conocido debía llevar la corona de Inglaterra, y desfilaron ante su trono, jurándole fidelidad. Merlín, pensando que Arturo ya no le necesitaba, se retiró a su morada-

☪Pero no había transcurrido mucho tiempo cuando algunos nobles se alzaron en armas contra el rey Arturo. Merlín proclamó que Arturo era hijo del rey Uther, por lo que era rey legítimo. Pero los nobles siguieron en guerra hasta que, al fin, fueron derrotados gracias al valor de Arturo, ayudado por la magia de Merlín.

☪Para evitar que lo ocurrido volviera a repetirse, Arturo creó la Tabla Redonda, que estaba formada por todos los nobles leales al reino. Luego se casó con la princesa Ginebra, a lo que siguieron años de prosperidad y felicidad tanto para Inglaterra como para Arturo.

☪"Ya puedes seguir reinando sin necesidad de mis consejos -le dijo Merlín a Arturo. Continúa siendo un rey justo y el futuro hablará de tí"

Leyenda El Hada Enamorada.



 

Cuenta la leyendaque donde nace el misterio
en el tenue viento
que sopla en cada rama
del bosque mágico
una hada quiso ser humana
su corazón casi no latía
enamorada estaba de su alma
de su risa que todo lo llenaba
sin consuelo pasaba los días
y suspirando morían sus noches
ella sabía que no podía amarlo
mas sus lagrimas formaban un pequeño lago
de perlas y diamantes de color claro
un día de sol radiante
apareció su dulce amado en el horizonte
viendo tan luminoso paisaje
se enamoro de la bella hada
en ese mismo instante
ella renuncio a su mágico poder
por el amor de un hombre.

Monte Pindo, el Olimpo Sagrado de los Celtas...✽

El Monte Pindo se encuentra junto a la playa de Carnota.
Los historiadores denominaron a este monte el Olimpo Sagrado de los Celtas.

☪Nuestros antepasados solo supieron explicar la curiosa geomorfología del Monte Pindo, llena de relevos en bolas de granito, a través de historias de deidades, esculturas o monstruos y gigantes míticos. A través de leyendas que llenaron de ilusión a los habitantes de estas tierras, que transmitieron de padres a hijos durante siglos; cuentos de tesoros fabulosos, hermosas princesas (mouras), rutas secretas, serpientes de siete cabezas, hadas encantadas, sacrificios y ritos de fecundidad – que al parecer prevalecieron hasta tiempos muy recientes- y que dieron forma a la tradición que sitúa en este lugar al monte sagrado de los celtas gallegos.

☪El Monte Pindo tiene varios castillos, castros, restos de Ermitas y cuevas de criaturas mágicas. En su cumbre está la Pedra da Moa con “pías” (bañeras naturales), donde se cree que se hacían rituales celtas. Y un poco más abajo está la cueva de A Ermida, donde estaba una vieja iglesia de la que se ha descubierto una antigua inscripción. Se cree que está relacionada con una capilla del siglo XII.

☪Para defender la comarca de los ataques Vikingos, se erigió el Castillo de San Xurxo, construido por el obispo Sisnando en el siglo X, y en el Monte también se puede encontrar el castillo de Penafiel, que tiene una inscripción que reza:
“Reyes, obispos, presbíteros, todos por poderes recibidos de Dios, excomulgaron aquí ese castillo”

viernes, 20 de mayo de 2016

¿A QUIEN ESCOGERÍAS?



Una mujer regaba el jardín de su casa y vio a tres viejos con sus años de experiencia frente a su jardín.
Ella no los conocía y les dijo:
- No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que coman algo.
Ellos preguntaron:
- ¿Está el hombre de la casa?
-No, respondió ella , no está.
-Entonces no podemos entrar, dijeron ellos.
Al atardecer, cuando el marido llegó, ella le contó lo sucedido.
-¡Entonces diles que ya llegué invítalos a pasar!
La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.
-No podemos entrar a una casa los tres juntos, explicaron los viejitos.
-¿Por qué?, quiso saber ella.
Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó:
Su nombre es Riqueza.
Luego indicó hacia el otro.
Su nombre es Éxito
y yo me llamo Amor.
Ahora ve adentro y decide con tu marido a cuál de nosotros 3 desean invitar a vuestra casa.
La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que ellos le dijeron.
El hombre se puso feliz: ¡Qué bueno! Y ya que así es el asunto entonces invitemos a Riqueza, que entre y llene nuestra casa.
Su esposa no estuvo de acuerdo:
Querido, ¿porqué no invitamos a Éxito?
La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y vino corriendo.
¿No sería mejor invitar a Amor?
Nuestro hogar estaría entonces lleno de amor.
Hagamos caso del consejo de nuestra hija, dijo el esposo a su mujer. Ve afuera e invita a Amor a que sea nuestro huésped.
La esposa salió y les preguntó ¿Cuál de ustedes es Amor?
Por favor que venga y que sea nuestro invitado.
Amor se levantó de su silla y comenzó a avanzar hacia la casa. Los otros 2 también se
levantaron y le siguieron.
Sorprendida, la dama les preguntó a Riqueza y a Éxito:
Yo invité sólo a Amor ¿porqué Uds. también vienen?.
Los viejos respondieron juntos:
- Si hubieras invitado a Riqueza o a Éxito los otros 2 habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a Amor, donde vaya él, nosotros vamos con él.
Donde quiera que hay amor, hay también riqueza y éxito.

El Trauko


Recopilación y adaptación de Máximo Damián Morales.

Había una vez una familia mapuche que vivía en lo alto de un cerro cercano a la Cordillera de los Andes, en la provincia de Neuquén. El hombre y la mujer habían construido sus casa con troncos, ramas y cueros. Eran muy felices allí arriba, alejados del resto de su gente, escuchando el canto de los pájaros y respirando el aire puro de lo alto de la montaña. La comida no era abundante pero tampoco escaseaba por allí. La mujer se dedicaba a criar y cuidar algunos animales mientras que el hombre se encargaba de cazar otros.
Cuando bajaban una vez al año a truequear cueros y carne por otras cosas que necesitaban, la gente del llano les rogaba que no volvieran a subir y que se quedaran con ellos, pero la pareja se negaba.
Allí arriba eran felices y comían bien. No necesitaban vivir en el llano.
Pero sucedió un día en que aconteció la desgracia. El hombre, llamado Ainao (que significa Tigre Manso) estaba persiguiendo un animal para cazarlo, pero en la persecución pisó una piedra floja, resbaló, perdió el equilibrio y terminó cayendo por una grieta oscura en la que encontró la muerte.
Su mujer llamada Alé (que significa Luz de Luna o Luz de las Estrellas) se entristeció muchísimo porque lo amaba con toda la fuerza de su ser. Y desde ese mismo momento supo que ya nunca nadie podría ocupar el hueco que su marido había dejado en su corazón.
Y no sólo el dolor de la pérdida atacó el alma de la mujer, sino también el miedo, porque estaba embarazada de su segundo hijo. El primero había sido niña, una pequeña revoltosa llamada Ayún (que significa Amor), de casi dos años. Cuando el momento del alumbramiento estaba cerca, llamó a su pequeña hija y se fueron
caminando hacia el llano, bajando despacio y con mucho cuidado. Una vez en la comunidad decidió ir con su familia en la que fue bien recibida.
Allí, en el llano, nació Mahuen (que significa Lluvia) porque esa noche, unos momentos antes de parir, se levantó una tormenta de viento que atrajo inmensos nubarrones negros que cubrieron al luz de la luna y de las estrellas y pronto se transformaron en una reconfortante lluvia.
Mahuen era hermosa como su hermanita y enseguida succionó del pecho del Alé toda la leche que pudo.
A los tres días Alé ya se había repuesto, saludó a sus parientes, cargó a Mahuen en brazos y llamó a Ayún para emprender el camino de regreso hacia lo alto del cerro.
Tal vez no sea necesario aclarar que ante la determinación de Alé toda su familia, y también el resto de la comunidad, se le había puesto en contra. Le decían que no lo hiciera, que era muy pronto, que se quedara con ellos, que qué iba a hacer ella sola ahí arriba, que pensara en sus dos hijas y no sé cuántas cosas más.
Pero Alé les sonrió a todos y se fue caminando despacito para subir la montaña. Arriba estaba su casa y si no regresaba pronto todos sus animales y cultivos se perderían.
Mucho trabajó Alé, sola, arriba de la montaña, pero el dolor del esfuerzo dio su fruto y la familia siguió creciendo y prosperando.
El tiempo pasó y las dos hijas de Alé comenzaron a convertirse en niñas, de facciones agraciadas, bonitos ojos y cabello sedoso. Obedientes y trabajadoras ayudaban a su madre en todo lo que podían.
Y más tiempo pasó, aunque muchos no se dieran cuenta de ello, incluso pasó desapercibido para la misma Alé. Pero llegó un día en que cuando vio a sus niñas se dio cuenta que ya habían crecido y se habían convertido en dos bellas jóvenes, una más linda que la otra, aunque Mahuen aún no se había convertido en una mujercita, la belleza no la había esquivado.
Cada año Alé bajaba del cerro y sus hijas le suplicaban que las llevara con ellas, pues querían conocer a otras personas y tenían curiosidad por ver qué había allí abajo. Pero la madre era firme en su determinación y siempre se negó.
Cada año bajaba Alé cargando un fardo pesado de cueros, hierbas y carnes tan alto que superaba su estatura y a los pocos días la veían regresar con un bulto similar en el que sus hijas encontraban telas, agujas, cuchillos y otras herramientas.
Siempre lo mismo, una vez al año su madre ese iba y ellas se quedaban allí mirándola partir, hasta que lo último que veían desaparecer era el gran bulto que llevaba para truequear. Y luego de varios días de ansiosa espera la veían volver, aunque lo primero que se asomaba a su vista era el bulto de las cosas que traía.
Cuando Alé bajaba con su comunidad la llenaban de preguntas: ¿Cuándo se van a instalar aquí?
¿Qué hacen todo el tiempo allí arriba? ¿Ya han crecido las dos niñas? ¿Te parece que la montaña es
un buen lugar para criar a dos chicas sola?
Alé ignoraba aquellas palabras, aunque con el paso del tiempo su cuerpo había envejecido, sus articulaciones no eran tan buenas como antes y cada año tardaba un poco más en hacer el mismo trayecto.
Incluso ella misma reía mientras se decía: "Una de dos: o yo me vuelvo más lenta o la montaña crece cada año".
Las hijas, a pesar de su ansiedad por bajar, respetaban los deseos de su madre y la seguían ayudando en todo.
Pero luego del último viaje, Alé comenzó a estar intranquila. Sentía que alguien o algo andaba rondando la casa por la noche. Y no era ningún animal salvaje, a ésos no les tenía miedo, ya se había enfrentado a muchos.
Era algo extraño, algo que parecía humano. Incluso podía sentir las pisadas cerca de la puerta de la casa. Pero en cuanto ella abría los ojos y prestaba atención, el ruido de las pisadas desaparecía en el acto.
Así pasaron algunas noches hasta que finalmente, a la séptima, un grito la despertó.
Estaba muy oscuro, casi no había luna. Alé se refregó los ojos mientras se ponía de pie. El ruido volvió a repetirse y la mujer identificó un llanto. Y la tercera vez supo que el llanto era el de su hijamayor, pues podría reconocerlo desde el otro lado de la Cordillera de los Andes.
Se levantó lo más rápido que pudo y caminando casi a ciegas fue hasta donde dormía su hija y allí la vio. Sentada en un rincón, despeinada, con la cabeza sumergida entre sus rodillas mientras que con los brazos había abrazado sus piernas. Se mecía y lloraba.
—¿Qué ocurre hija mía?
—Un hombre, un hombre vino y me abrazó.
—¿Qué clase de hombre? Aquí no hay nadie.
—Era bajito como un niño y hermoso como un dios, pero con el cuerpo de un hombre. Comenzó allamarme con su dulce voz y cuando tocó mi mano me hizo estremecer. Nunca nadie me había tocado así, me sentí distinta y me gustó. Continuó acariciándome y yo me rendí a él.
—El trauko —dijo Alé.
—¿El qué? —preguntó Ayún entre sollozos.
—El trauko, un duende malvado que apetece mucho de las mujeres. No es bueno, no no, no es nada bueno.
Luego abrazó a su hija y la bañó con el agua fría de la cima de la montaña, la acostó y la arropó.
Después se puso a prepara las cosas.
—¿Qué vas a hacer? —le preguntaron sus dos hijas.
—Voy a bajar, voy a ir a ver a la machi para que me diga cómo sacar al trauko de esta casa.
—¡No! —le suplicaron las hijas— No te vayas mamá, no nos dejes solas.
—Ustedes tienen que ser fuertes y aguantar hasta que yo vuelva. No le abran la puerta (*) a nadie y quédense juntas. No salgan. No importa lo que escuchen, no salgan.
Alé ya estaba preparada, abrió la puerta. Todavía faltaba un largo rato hasta el amanecer, pero el cielo estaba aclarando.
La mujer se volvió, les sonrió y cerró la puerta.
Las hijas cumplieron el mandato de su madre y la cerraron desde adentro.
La mujer bajó el cerro, piedra a piedra y paso a paso. Finalmente llegó al llano y allí buscó la casa de la machi. Y cuando abrió la boca y estaba por llamarla, la machi salió. Era una mujer muy vieja, parecía tener más de cien años. Su rostro estaba surcado por profundas arrugas, pero sus ojos brillaban como los de un niño.
—¿A cuál de tus hijas visitó el trauko? —le dijo la machi luego de un rato.
Alé estaba pasmada, no aguantó más y se puso a llorar. La machi la metió en su casa, la hizo sentar
y le dio una taza de té de hierbas.
—El trauko es un duende perverso que apetece mucho de las mujeres, era cosa del tiempo que
algún día llegara a tu casa. En tu casa sólo viven mujeres. Además tus hijas son muy hermosas y tanto hombres como traukos las quisieran tener.
—¿Qué debo hacer?
La vieja se quedó por un momento mirando el vacío aunque sus ojos seguían brillando como siempre.
—El trauko es malo pero también es tonto. La curiosidad es su peor debilidad.
La vieja machi se levantó de la silla y se fue caminando despacio, estuvo un buen rato revolviendo unas bolsas hasta que regresó con una del tamaño de una cabeza.
—Este polvo finito es arena. La tenés que poner alrededor de la casa y cuando venga el trauko la va a ver y se va a quedar toda la noche contando los granitos, uno por uno.
—¿Y cuando termine de contar?
—El trauko sólo ataca de noche, la luz del sol lo espanta. Cuando termine de contar ya habrá salido el sol.
Alé tomó la bolsa que le ofrecía la vieja, le entregó unos cueros a cambio de la ayuda y sin ver ni saludar a nadie emprendió el regreso hacia el cerro.
Llegó a la cima agotada, si bien iba ligera de carga la caminata le había quitado las fuerzas. Sus hijas no salieron a recibirla pues habían cumplido el mandato de su madre y la esperaban adentro de la casa, con la puerta trabada.
Luego del encuentro, le dio la bolsa a la menor y le dijo que rodeara la casa con la "arena", sobre todo delante de la puerta.
Al caer la tarde comieron y ya siendo de noche se acostaron a dormir.
Las hijas, a pesar del miedo, se durmieron en el acto mientras que la madre aún seguía con los oídos atentos.
De pronto escuchó los pasos, el trauko había vuelto.
La mujer se acercó despacio, sin hacer ruido y por medio de una rendija lo vio y era tal como su hija lo había descripto: bajito como un niño pero con cuerpo de hombre y el muy desvergonzado iba desnudo.
Pero antes de llegar a la puerta pisó la arena, le llamó la atención y se sentó, la miró un buen rato.
Cuando la madre ya sentía que no podría aguantar más en esa posición sin delatar su presencia el duende se agachó y tocó la arena con la mano.
Y tal como lo había dicho la machi, comenzó a contar los granitos de arena, uno por uno.
La madre se movió un poco, y también hizo un poco de ruido en forma involuntaria, pero el trauko no se dio por aludido y continuó con su tarea de contar los granitos de arena.
Cuando llegó el amanecer, el duende se sobresaltó, lanzó un gruñido y salió corriendo.
La madre se acostó a dormir y sus hijas se despertaron.
—Estoy muy cansada, ahora están a salvo, pero no se alejen y no pierdan de vista la una de la otra.
Cuídense como hermanas que son y no toquen la arena.
Las muchachas trabajaron todo el día y al comenzar la tarde la madre se levantó y se puso a trabajar con ellas. Pero cuando el sol estaba empezando a ocultarse comenzó a soplar un viento muy fuerte y comenzó a arrastrar hojitas, ramitas, tierra... y arena.
Alé se puso nerviosa. ¿Y ahora qué haría?
Juntó toda la arena que pudo y la metió en la casa para evitar que se volara. No eran más que tres puñados.
—¿Qué ocurre madre? ¿Por qué estás preocupada?
—La arena que me dio la machi impide que el trauko ingrese a la casa, pero el viento se llevó una buena parte. No sé si queda lo suficiente para impedir que entre esta noche.
Las hijas estaban muertas de miedo y la madre también, pero luego de un rato se le ocurrió una idea.
Tomó una rama gruesa de un metro y la metió en la casa. Cenaron y antes de irse a dormir puso la arena que quedaba solamente en el umbral de la casa, en el lado de afuera.
—Ustedes váyanse a dormir que yo me voy a quedar despierta toda la noche, ya van a ver que no pasa nada.
Las hijas no querían pero un té que preparó la madre las relajó y las sumió en un profundo sueño.
Pasó un larguísimo rato antes de que escuchara las pisadas del trauko que regresaba, había dado una vuelta completa a la casa y se había detenido frente a la puerta.
Alé lo espiaba por una rendija en la madera. El duende era desconfiado, pero al fin, se agachó y comenzó a contar los granitos de arena, uno por uno.
Claro que esta vez había muchos menos y ya casi estaba terminando cuando Alé abrió la puerta de una patada y con la rama le dio un fuerte golpe en la cabeza.
La mujer nunca olvidaría la cara de sorpresa del duende cuando ella abrió la puerta empuñando la rama como un garrote.
El trauko chilló de dolor y salió corriendo frotándose el cráneo.
—¡Y mejor que no te vuelva a ver porque la próxima te muelo a palos! —le gritó la mujer desde la puerta de la casa.
Y esa fue la última vez que vieron al trauko, pues nunca más se animó a molestar a esa familia.
Los cuentos sobre el trauko son muchos y variados, pero en todos ellos se lo describe de una forma similar, como un duende malévolo que "apetece mucho de las mujeres".
(*) La idea de puerta es simbólica. Tal como ocurre con los cuentos tradicionales de vampiros, el mal no puede entrar a ninguna casa a menos que haya sido invitado. La puerta de la vivienda mapuche no era sólida ni tenía cerradura, está demás decir que si alguien hubiera querido entrar, lo hubiera hecho de todos modos. Pero en la creencia popular, a la cual los mapuches no escapan, la puerta actúa como un símbolo de freno y

límite entre el interior y el exterior.





Máximo

jueves, 19 de mayo de 2016

El árbol que hablaba



Había un lobo en la selva. Un día, cuando estaba afuera paseando, encontró a un
árbol que tenía unas hojas que parecían caras de personas. Escuchó atentamente
y pudo oír al árbol hablar.
El lobo se asustó y dijo:
-Hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol
hablante.
Tan pronto como hubo dicho estas palabras, alguna cosa que no pudo ver lo
golpeó y lo dejó inconsciente. No sabía durante cuánto tiempo había estado allí
tendido en el suelo, pero cuando despertó estaba demasiado asustado para
hablar. Se levantó inmediatamente y empezó a correr.
El lobo estuvo pensando acerca de lo que le había ocurrido y se dio cuenta de que
podía usar el árbol para su provecho. Se fue paseando de nuevo y se encontró a
un antílope. Le contó lo del árbol que hablaba, pero el antílope no le creyó.
-Ven y lo verás tu mismo -dijo el lobo- pero cuando llegues delante del árbol
asegúrate de decir estas palabras: "Hasta el día de hoy nunca me había
encontrado con algo tan raro como un árbol hablante". Si no las dices, morirás.
El lobo y el antílope se acercaron hasta el árbol que hablaba. El antílope dijo:
-Has dicho la verdad, lobo, hasta el día de hoy nunca me había encontrado con
algo tan raro como un árbol hablante.
Tan pronto como dijo esto alguna cosa lo golpeó y lo dejó inconsciente. El lobo
cargó con él a su espalda y se lo llevó a casa para comérselo. "Este árbol que
habla solucionará todos mis problemas", pensó el lobo. "Si soy inteligente nunca
más volveré a pasar hambre."
Al día siguiente el lobo estaba paseando como de costumbre. Al cabo de un rato
se encontró con una tortuga. Le contó la misma historia que le había contado al
antílope, y la llevó hasta el lugar. La tortuga se sorprendió cuando vio al árbol
hablante.
-No creía que esto fuera posible -dijo- hasta el día de hoy nunca me había
encontrado con algo tan raro como un árbol hablante.

Inmediatamente fue golpeada por algo que no pudo ver y cayó inconsciente. El
lobo la arrastró hasta su casa y la puso en una olla. Pensó en hacer una
estupenda sopa.
El lobo estaba orgulloso de sí mismo. Después del antílope y la tortuga cazó un
ave, un jabalí, y un ciervo. Nunca antes había comido mejor. Siempre usaba la
misma estrategia. Contaba a sus presas que debían decir que nunca antes habían
visto a un árbol hablar y que si no lo decían morirían. Todos ellos hicieron lo que el
lobo les dijo y todos ellos quedaron inconscientes. Luego el lobo cargaba con ellos
hasta su casa. Era un plan perfecto, él lo creía simple e infalible, y agradecía a las
estrellas el hecho de haber encontrado a ese árbol. Esperaba comer como un rey
durante el resto de su vida.
Un día, que se sentía con algo de hambre, el lobo fue a pasear de nuevo. Esta vez
se encontró con una liebre. El lobo le dijo:
-Hermana liebre, he visto algo que tú no has visto desde el tiempo de tus
antepasados.
-Hermano mayor, ¿qué puede ser? -preguntó la liebre.
-He visto un árbol que habla en la selva -dijo el lobo.
Contó la misma historia de siempre a la liebre y se ofreció para llevarla a ver ese
árbol hablante. Fueron juntos hasta el lugar. Cuando se acercaban al árbol el lobo
le dijo:
-No olvides lo que te he contado.
-¿Qué me contaste? -preguntó la liebre.
-Lo que debes decir cuando llegues junto al árbol, o si no , morirás -dijo el lobo.
-¡Oh!, sí -dijo la liebre-.
Y empezó a hablar con el árbol.
-¡Oh!, árbol, ¡oh!, árbol -dijo-. Eres un árbol precioso.
.No, esto no -dijo el lobo.
-Perdona -dijo la liebre. Entonces habló de nuevo-. Árbol, ¡oh!, árbol, nunca pensé
que pudieras ser tan maravilloso.
-¡No, no! -dijo el lobo- no un árbol precioso, un árbol hablante. Te dije que tenías
que decir que nunca habías visto antes a un árbol hablante.

Tan pronto como hubo dicho estas palabras, el lobo cayó inconsciente. La liebre
se fue andando y mirando hacia el árbol y el lobo. Luego sonrió:
-Entonces, este era el plan del señor Lobo -dijo-. Se pensaba que este lugar era
un comedero y yo su comida.
La liebre se marchó y contó a todos los animales de la selva el secreto del árbol
que hablaba. El plan del lobo fue descubierto, y el árbol, sin herir a nadie, continuó
hablando solo.

domingo, 15 de mayo de 2016

Cuento de Bruja a Hada


☪Ella vivía en la oscuridad, siempre fue así. Un día volando en su escoba, sin querer llegó a un lugar totalmente desconocido. Había mucha luz, árboles, hadas y duendes; pájaros multicolores.

☪Se sintió especial. Volvió a su oscuridad. A su castillo, lleno de bruma. Se paró frente al espejo, que siempre la acompañó. Se vio reflejada en el. Los ojos oscuros, su ropa negra y sus rasgos duros.

☪El espejo le empezó a hablar: “Mira como serías, si cambiaras tu interior, tu dolor, por luz y felicidad”. Cuando se reflejó su cuerpo, no era la misma. Tenía un bello vestido luminoso, cabellos largos y rubios; alas y una sonrisa!...ZwrmZwrm

☪Lo pensó y no le contestó al espejo. Fue hasta su escoba y fue directamente hacia el bosque. Pasó entre dos Robles, del otro lado la esperaba el Hada Madre.

La Hija del Rey de la Tierra de la Juventud


☪Mientras Finn y su hijo Oisin, junto a varios compañeros, cazaban una mañana brumosa de verano a orillas del lago Lena, vieron acercarse a una doncella hermosísima, montada en un corcel blanco como la nieve.
Ella llevaba un traje de reina: una corona de oro y un manto de seda marrón con estrellas de oro rojo la envolvía y se arrastraba por el suelo.

☪Su caballo llevaba adornos de oro y un penacho sobre la cabeza.
La doncella y se acercó a Finn y con él habló.
- Desde lejos he venido y te he encontrado, Finn, hijo de Cumhal.
- ¿Cuál es tu tierra, doncella, qué es lo que deseáis de mí?
- Mi nombre es Niam la del pelo dorado. Soy hija del rey de la Tierra de la Juventud, y lo que me ha traído hasta aquí es el amor por vuestro hijo Oisin.
Ella giró hacia el joven guerrero y le habló con una voz a la que nadie podía negarse.
- ¿Vendrás conmigo, Oisin, a la tierra de mi padre?
- Allí iré y hasta el fin del mundo.
Entonces la doncella habló sobre su tierra, y mientras lo hacía, una quietud de ensueño inundó todas las cosas.
Ningún caballo se movió, los perros dejaron de ladrar, ninguna ráfaga de viento meció las hojas del bosque.

☪Los hombres estaban tan maravillados que de todo lo que ella contó, sólo pudieron recordar:

☪Es una tierra deliciosa por encima de todos los sueños,
Más bella que cualquier cosa jamás vista por unos ojos.
Allí todo el año hay frutos en los árboles,
Y durante todo el año las plantas florecen.

☪Allí los árboles miel salvaje gotean;
El vino y la hidromiel nunca se terminan.
Ningún habitante conoce el dolor ni la enfermedad,
Y la muerte o el decaimiento nunca están cerca de él.

☪La fiesta nunca empalaga ni la caza cansa,
Ni tampoco para de sonar la música de los salones;
El oro y las JOYAS de la Tierra de la Juventud
Brillan con esplendor jamás conocido por hombre alguno.
Tendrás caballos de buena cuna,
Tendrás perros que corren más que el viento;
Un centenar de guerreros os seguirán en las batallas,
Un centenar de doncellas os cantaran para que durmáis.
Una corona de soberano llevareis en la frente,
Y a vuestro lado un arma mágica siempre estará,
Y seréis el señor de toda la Tierra de la Juventud,
Y señor de Niam la del pelo dorado.
Al terminar la canción, los fians vieron a Oisin montar en el corcel mágico, sostener a la doncella en sus brazos, y desaparecer como un rayo de luz hacia el bosque.

chant templier (non nobis domine.. )

El Amor explicado por el Mago Merlin



☪El primer paso para lograr el amor como un aspecto completo, inalterable de la vida, consiste en redefinir aquello que llamamos amor en este momento. La mayoría de nosotros pensamos que el amor es una atracción hacia otra persona, una fuerza cálida que nos hace sentir importantes para otro, un placer y un deleite, o un sentimiento o emoción muy poderosa. Aunque el amor está presente en todas esas definiciones, el mago diría que en el mejor de los casos éstas son parciales.

☪“El amor, como ustedes los mortales lo definen, está condenado a desvanecerse y perecer”, decía Merlín. “Lo que ustedes llaman amor va y viene. Pasa de un objeto de deseo a otro. Se convierte prontamente en odio si el deseo no se cumple. El verdadero amor no puede cambiar, no tiene nada que ver con un objeto y no puede transformarse en otra emoción, puesto que, para comenzar, no es una emoción”.

☪Si descartamos todos los tipos falsos o superficiales de amor, ¿qué nos queda? Podemos vislumbrar la respuesta cuando comenzamos a aceptamos a nosotros mismos. Puesto que es una fuerza interior, el amor se percibe primero adentro, dirigido hacia nosotros mismos.
“Los mortales viven ansiosos, inquietos y angustiados con el amor”, dijo Merlín. “Si no pueden poseer al objeto de su amor, sienten que van a morir. Pero el amor no puede producir inquietud, no el verdadero amor, porque éste nunca busca salir. El ser amado más deseado es una extensión de ti mismo.
El amor que piensas obtener de otra persona saca a flote una limitación de tu propia consciencia. Para un mago, todas las formas de amor provienen del yo”.

☪“Eso suena en extremo egoísta”, objetó Arturo.
«Confundes el yo con el ego, cuando en realidad el yo es espíritu”, replicó Merlín. “El egoísmo viene del ego, el cual siempre desea poseer, controlar y dominar. Cuando el ego dice: ‘Te amo porque eres mío’, está haciendo un planteamiento de dominio y posesión, no de amor. Quienes han aprendido a amar realmente, se han deshecho primero del egoísmo. Sólo entonces comienza una experiencia completamente diferente”.

☪“¿Y cómo es esa experiencia?”, preguntó Arturo. “¿La conoceré algún día?”
“Un día, cuando hayas superado esta fiebre de ansiedad, verás una pequeña luz en tu corazón. Al principio será apenas una chispa, después la llama de una vela y finalmente una hoguera gigantesca. Entonces despertarás y la llama devorará al Sol, a la Luna y a las estrellas. En ese momento no habrá otra cosa que amor en el cosmos, aunque todo estará aún dentro de tu propio corazón”.

El sendero del Mago Deepak Chopra