A ti que me lees...
confidente de mis angustias..
de mis dudas, de mis alegrías..
A ti que compartes mis logros y sentimientos...
Da igual quien seas..
te he dejado abierto
este rinconcito de mi corazón, y tras la pantalla
accedes a mis mas íntimas sensaciones.


Gracias por acompañarme..

lunes, 8 de mayo de 2017

A veces quisiera escapar, mi corazón está cansado de tanta duda, de tanto dolor.
Mis ojos mueren de tanto llorar y mi alma se rompe al no ser entendida.
~Buscame en la luz o en la oscuridad...
Búscame en cada reflejo, en cada gota de agua...
Buscame en la tempestad y en la calma...
Buscame donde quieras pero buscame...solo así me demostrarás siempre que me amas y que, aunque me besen otros labios, solo tus besos serán los que despierten mi amor... los que me hagan sentir de nuevo que mi hogar está en tu calor...~




~Mis alas te envolverán en mis sueños, para despertarme y que hayas salido de ellos.~
~Si queda algo de mi corazón... poco a poco se va rompiendo, poco a poco cae en la oscuridad.
Las palabras golpean más fuerte y más hiriente que las manos... las palabras simplemente... matan.
En ti vi una esperanza, esperanza que hoy se me rompe en mi pecho y se transforma en lágrimas de cristal. Amor que se va extinguiendo.~
He escuchado el susurro de tu voz está noche en mis sueños.
Me decías que en tus brazos encontraré el amor y la libertad que tanto anhelo, que volarás a mi lado y curaras con besos cada herida de mi corazón.
Me prometías amor eterno y que jamás me dejarías marchar de tu lado, pues sabias leer entre las líneas de mis ojos que cuando mi enfado te dice te odio con la boca, en realidad es un te amo gritado por estos.
Me murmurabas que tendría el calor de tu cuerpo en las noches de invierno, que me despertarías con besos y si, alguna vez lloraba, beberías la sal de mis lágrimas para hacerme sonreír de nuevo.
Anoche mientras dormía, te vi en mis sueños. Me entregaste tu corazón en un recipiente de cristal y, sonriendo con la luz del amor reflejada en tu mirada, me contabas una y otra vez como de ti me enamoraba.
Esta noche te he vuelto a ver en mis sueños... me mirabas cómo no me mira ningún hombre y, sin decir una palabra, acariciabas mi mejilla y me besabas en los labios... susurrando después que pronto nos veremos...
No te preocupes dulce mujer, algún día llegará un hombre que no le importe cuando porque en verdad lo querrá todo contigo. Algún día llegará él por las noches y acariciará tu piel desnuda con sus manos fuertes, que te hagan sentir protegida. Tal vez ya sabes quien es, pero aún no te has atrevido a dar el paso de conocerlo, de verlo, que él te vea y acariciarlo. Tal vez tampoco estás segura o, por el contrario aun no has coincidido con su persona. Pero es real, ahí está y por muchas manos que te acaricien siempre serán las suyas las que nunca te hagan llorar, siempre será su cuerpo el que te haga estremecer de pies a cabeza, siempre serán sus labios los que despierten tu amor y tu pasión y siempre serán sus ojos los que vean en los tuyos si estás mintiéndole en tus sentimientos. Quizá él ahora no está contigo, quizá ahora estés con alguien que no está tan evolucionado como tú y aun necesita crecer. Tal vez llores por las noches preguntándote el porqué, porqué a ti, que consideras que mereces lo mejor. Princesa, lo mejor está por llegar y si ese tipo te deja escapar, será lo mejor que te pueda pasar, porque entonces puede que el siguiente sea tu hombre ideal, puede que dejes de soñarle y lo tengas en tu realidad.
Por favor, le pido a la luna está noche poder dormir y soñar con sus labios, con sus ojos claros fijos en los míos mientras acaricia mi piel, entrelaza nuestros dedos y me hace el amor sin piedad. Ese hombre que no mide el tiempo, aquel que no tiene miedo. Ese hombre que me abrace después de amarme, desnudos en una cama sin preocuparnos por las horas y me diga "todo está bien, estaré contigo para siempre" ponga un anillo en mi dedo anular de la mano derecha a modo de compromiso y bese mi hombro desnudo con una sonrisa de oreja a oreja... quiero soñar con él y quedarme sumergida en ese sueño, donde seré feliz...
Caminaba por el viento, sola. Sin rumbo.
Hasta detenerme en un camino repleto de manto blanco. No sabía donde me había llevado el aire. Un enorme lobo pareció percatarse de mi presencia. Sus ojos amarillos escudriñaron el entorno con cierta curiosidad, hasta que el olor, mi olor, lo llevó a levantar la mirada. Su mirada y la mía se cruzaron buscando una complicidad que no tardó en aparecer. Parecía advertir que yo no era del mundo de la amenaza humana. Supo con certeza que no había llegado hasta allí para hacer mal alguno. La luna llena asomaba por entre las nubes como bendiciendo nuestra nueva amistad. Mis pies tocaron el suelo y me acerqué a él. Bajo su cabeza en señal de simpatía y me dejó acariciar su suave pelo grisáceo con tonos azulados. La energía de la naturaleza y la luna me invadieron, llenando mi interior de una paz mezclada con el olor fresco de la noche. Mis labios se posaron sobre el rostro del animal, dándole un beso... regalando calor de amor. Como satisfecho, volvió a posar sus ojos en los míos y, sin pensarlo dos veces, continuó su camino mientras yo lo observaba y el viento volvía a azotar mi cabello y mi vestido, elevándome de nuevo hacia el cielo. Como aquel lobo, en aquella noche de luna llena, continué mi camino hasta donde quiera que fuere mi hogar.
Copa de vino donde quiero y sueño
beber la muerte con fruición sombría,
surco de fuego donde logra Ensueño
fuertes semillas de melancolía.

Boca que besas a distancia y llamas
en silencio, pastilla de locura,
color de sed y húmeda de llamas…
¡Verja de abismos es tu dentadura!

Sexo de un alma triste de gloriosa;
el placer unges de dolor; tu beso,
puñal de fuego en vaina de embeleso,
me come en sueños como un cáncer rosa…

Joya de sangre y luna, vaso pleno
de rosas de silencio y de armonía,
nectario de su miel y su veneno,
vampiro vuelto mariposa al día.

Tijera ardiente de glaciales lirios,
panal de besos, ánfora viviente
donde brindan delicias y delirios
fresas de aurora en vino de poniente…

Estuche de encendidos terciopelos
en que su voz es fúlgida presea,
alas del verbo amenazando vuelos,
cáliz en donde el corazón flamea.

Pico rojo del buitre del deseo
que hubiste sangre y alma entre mi boca,
de tu largo y sonante picoteo
brotó una llaga como flor de roca.

Inaccesible… Si otra vez mi vida
cruzas, dando a la tierra removida
siembra de oro tu verbo fecundo,
tú curarás la misteriosa herida:
lirio de muerte, cóndor de vida,
¡flor de tu beso que perfuma al mundo!