viernes, 19 de agosto de 2016
( tu dia a dia por ellas)
vuelve a tu funcion amor..
Se cerró el telón, ya no queda nadie
el silencio inunda todos los rincones
esa falsa felicidad se borró de los labios,
hemos vuelto a la cruda realidad.
Y la vida nos golpea con fuerza en el rostro,
nos hace sentir que estamos presos,
nos hace recordar que estamos prestados
y que nada en este mundo es nuestro.
Ahora nos toca actuar en el teatro real
donde no sacamos nada con fingir sentimientos
engañarnos y engañar a los demás
es lo que nos lleva a movernos.
Mañana hay una función más,
tendré mi hora y media de felicidad
hasta que el telón termine por bajar
y la realidad, una vez más, nos vuelva a golpear.
Se cerró el telón, ya no queda nadie
el silencio inunda todos los rincones
esa falsa felicidad se borró de los labios,
hemos vuelto a la cruda realidad.
Y la vida nos golpea con fuerza en el rostro,
nos hace sentir que estamos presos,
nos hace recordar que estamos prestados
y que nada en este mundo es nuestro.
Ahora nos toca actuar en el teatro real
donde no sacamos nada con fingir sentimientos
engañarnos y engañar a los demás
es lo que nos lleva a movernos.
Mañana hay una función más,
tendré mi hora y media de felicidad
hasta que el telón termine por bajar
y la realidad, una vez más, nos vuelva a golpear.
Te nombro en el silencio de las cosas que he dicho,
en la piel que te atrapa, en distantes murmullos,
en los ojos cansados de un instante perdido
y en la mano agrietada, donde a diario te busco.
Te nombro sin querer, te encuentro sin motivos.
En la caricia ausente, en la mirada aciaga
del despiadado olvido, en este mar de calma
donde en sombras te veo y en tinieblas yo vivo.
Te busco en la alborada del angosto camino,
en el tremor de un pecho que sucumbe al embrujo,
en la magia disuelta de un presente abatido
y el efímero numen, del adiós el conjuro.
Te nombro sin nombrarte y en callar te consigo,
en el canto postrero de una noche agobiada,
en el vuelo de sueños de la brisa temprana,
y en los labios sellados, que te dicen dormidos.
A veces muerdo las horas nocturnas
y me la paso en vela
y pienso que sueño, que tú me sueñas.
A veces sueño contigo, y me salvo
de la angustia pasajera,
luego te marchas, desapareces
en mitad de la noche
y en el centro de mi urgencia.
Le llueve a este invierno
y pasan las horas,
los días
y más noches como ésta.
A veces, me quedo en el umbral del sueño,
casi dormida como esperando la espera.
Como esperando verte.
Y me duermo,
y no llegas.
Busco tu boca para depositar mis versos,
se expande mi voz al confín del universo,
y mi voz no te toca.
Entonces,
me riego en las estrellas hasta hacerme
millones de
ellas,y muero un poco mas
Hoy la noche es ciega y el verso
es nube condensada.
Hoy mi angustia también es tuya.
Aunque no lo quieras.
Hoy muerdo el aire y el cielo está teñido
de mi animalesca rabia y de mi puta pena.
Ahora se me ha mezclado todo
en un sólo nudo con tu nombre al centro
que hace correr tu sangre por mis venas.
Ahora soy
arpegio de tu firmamento sin estrellas,
sin música,
en tu universo inconexo,
mudo y confinado a la soledad más sola.
Y ahora, en la víspera de mi ceguera más ciega,
ahora estoy absolutamente segura
de que puedo verte por vez final,
oírte, por vez final
olerte por vez final...
Delante de mí una hoja en blanco y una pluma llena,
dos horas después?
el papel sigue vacío y la pluma seca.
Podría escribir los versos más tristes
pero eso, ya lo hizo Neruda.
Así que me desgrano el cerebro
como a una mazorca de maíz,
hasta llegar al corazón y nada,
vacío.
Lo único que puedo hacer con esto
es dar de comer a las gallinas
(por qué se dirá ?más putas que las gallinas?
ni cobran ni dan vueltas al bolso en las esquinas)
Sin darme cuenta de lo que hacía
mi hoja de papel es ahora una pajarita,
aunque más bien parece una gallina.
Me siento a esperar que ponga un huevo,
al menos mis tripas dejarán de estar vacías.
Con el estómago lleno, se piensa mejor.
Se escondía tras una mascara,
a pesar de que para cualquier hombre,
seria la mujer perfecta,
para amarla, para desearla,
para formar al lado de ella ,
un futuro prometedor.
Pero ella solo sacaba de su interior ,
pedacitos de su alma,
tenia miedo de que la rechazaran,
no creía en si misma,
cualquier hombre que se le acercaba,
ella sentía que solo jugaban,
con ella, con sus sentimientos,
así que prefería ser una sombra nada mas.
Eso era lo que ella creía de su exterior,
no sabia que su belleza,
realmente consistía en su noble alma.
Ella era bella, tan por dentro,
como por fuera y por más que se escondiera
tras una mascara la belleza de su alma,
brillaba por sobre todos sus miedos.pero llego El que sin querer la fue enamorando. cuidando y salvando y ella renació para El
a pesar de que para cualquier hombre,
seria la mujer perfecta,
para amarla, para desearla,
para formar al lado de ella ,
un futuro prometedor.
Pero ella solo sacaba de su interior ,
pedacitos de su alma,
tenia miedo de que la rechazaran,
no creía en si misma,
cualquier hombre que se le acercaba,
ella sentía que solo jugaban,
con ella, con sus sentimientos,
así que prefería ser una sombra nada mas.
Eso era lo que ella creía de su exterior,
no sabia que su belleza,
realmente consistía en su noble alma.
Ella era bella, tan por dentro,
como por fuera y por más que se escondiera
tras una mascara la belleza de su alma,
brillaba por sobre todos sus miedos.pero llego El que sin querer la fue enamorando. cuidando y salvando y ella renació para El
Tengo la sensación de muerta.
En mi lengua cuelga
un sabor sombrío
de amanecida rosa cadavérica
y el mar quieto,
sin manos.
Las uñas encarnadas en mis dedos
son los dientes
que siembran mis brazos
para arrancar el brebaje de tu cuerpo
en un tajante golpe de arañazos.
Soy un hueco en el océano.
Expectantes se resbalan
los labios mordiéndose a tus besos.
Mis ojos de prismas inyectados
en veneno son péndulos
cortando el tiempo que tardes.
Pero seré la sombra del viento,
como un mar crucificado por los rastros
lamiendo las guaridas de los cuervos,
esa herida que se pudre de sangrarte,
una serpiente rodeándose a tu pierna,
rasguñando las cortadas que dejaste.
Estaré velando tu cuerpo
atrapada en los cristales de tu arte,
enamorada en tus ojos de centella
y dedos de navajas esperando
encontrarte.
Yo no soy poeta,
"ella" me dijo tu amor pesa lo mismo
que pesan los versos,
¿has pesado alguna vez un verso?
no lo hagas, te lo digo yo,
cero gramos.
Yo creía que un poema pesaba
lo que pesa un corazón
y si tu corazón es grande
y de piedra como el mío
mi poesía podía girar
la flecha de la báscula
hasta volverla loca,
como yo hago con las brújulas
cuando pienso en ti,
que no hay más sur
que el que duerme entre tus labios.
Yo no soy poeta,
tengo un diccionario
con una sola palabra
"el"
y una ciudad donde sólo cabe
una habitante
"el"
y a veces también
tengo ganas de morirme
por no estar con
"el.
"El" piensa que Lorca
es una ciudad de Murcia
donde nos besamos una vez,
que Neruda juega de defensa
en algún patético
equipo de segunda,
que Bukowski es un medicamento
contra la gripe
y que debería leer menos a John Ash
porque tiene contraindicaciones.
Yo no soy poeta,
porque "el" me dijo
que mi corazón pesa
lo que pesa un verso,
cero gramos.
Por más que en ese verso
encierre su nombre
y amor en la misma línea,
el sólo lee la palma
de mi mano
y dice que a la diagonal
de mi vida
le quedan un par de años.
Y yo los quiero morir con "el.
Yo no soy poeta
sólo escribo
para buscar un refugio
cuando "el"
desaparece
y mi vida pesa igual
que un verso
cero gramos.
Sueño de una noche de verano. William Shakespeare.
[Teseo e Hipólita se disponen a presenciar una obra de teatro representada por “laborantes atenienses de manos callosas que nunca han trabajado con la mente, mas que ahora fatigan su inexperta memoria.”]
HIPÓLITA
No quiero ver agobiada a la humildad,
ni que sufra la lealtad por dar servicio.
TESEO
No verás nada de eso, amada mía.
HIPÓLITA
Ha dicho que no valen para hacerlo.
TESEO
Más bondad mostraremos dando las gracias por nada.
Nos distraerá tomar a bien lo que hacen mal
y, si fracasa la humilde lealtad, lo generoso
es valorar el esfuerzo, no el efecto.
Dondequiera que he ido, grandes sabios
me acogían con discursos preparados:
los he visto temblar, palidecer,
detenerse en medio de sus frases,
ahogar de miedo sus palabras ensayadas,
para, al final, quedar sin habla
y no darme la bienvenida. Créeme, mi amor:
escuché su bienvenida en su silencio
y su muestra temblorosa de lealtad
me decía tanto como la fluida palabra
de la elocuencia impertinente y atrevida.
El amor y la callada sencillez
si hablan menos dicen más, a mi entender.
Sueño de una noche de verano.
William Shakespeare.
lunes, 15 de agosto de 2016

Tengo todos mis poemas
de espaldas contra la pared
no me gusta que me miren
cuando estoy a punto
de disparar mi rabia.
Hay uno que habla de ti
y cree que por ello
se salvará
y la realidad
es que será el primero
en teñir de tinta azul
la hoja del fracaso.
Soy un montón de palabras
que nunca saldrán de mi boca,
soy un tren que descarrila
lejos del folio del desahogo.
Odio leerme y encontrar
que sigo vacía
y con las mismas ansias
de arrastrarme sin escrúpulos
a lamer todo aquello
que apunte tu índice.
Siempre pensé que la asfixia
era una buena muerte
si el coño que lo hace
se humedece del acto.
Busco a la asesino perfecta
mientras me tambaleo
por los labios del pecado,
por los bares del vicio,
por las piernas del capricho.
Aún no estas, quizás ni has nacido
y por ello lo que escribo
está enseñándome la nuca
desnuda contra la pared
esperandO salvarse
de un tiroteo necesario.
Quizás cuando te encuentre
escriba algo decente
y lo enmarque en la pared.
O pierda la necesidad de escribir
y la asfixia me parezca un acto desechable,
no lo sé. Mientras tanto
ya sabes donde hallarme
al borde del último verso,
matando poemas.
domingo, 14 de agosto de 2016
Necesito al despertar
sentirte siempre a mi lado
para poderte besar
y decirte que te amo.
Necesito de tus besos
cuando se levante el alba
que apaguen la sed que tengo
en el fondo de mi alma.
Necesito de tu boca
que me sabe a dulce miel
deseo que me transpotes
a un oasis de placer.
Necesito que me mires
con tiernos ojos brillantes
que me digas que me quieres
con mirada penetrante.
Necesito tus caricias
por la mañana temprano
y que tu cuerpo palpite
cuando digo que te amo.
Necesito que me hables
que susurres cosas bellas
y me digas muy bajito
brillas más que las estrellas.
Necesito que me cantes
que entones una canción
con palabras amorosas
salidas del corazón.
Necesito que me cuides
cuando voy por los caminos
que me tomes de las manos
y siempre estemos unidos.
Mis lagrimas ya no son perlas
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